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¿Sonido en el espacio?

Los motores rugen mientras los guerreros espaciales pasan disparando por la pantalla y viajan de planeta en planeta; las naves de guerra espaciales explotan con un gran estruendo mientras los más quisquillosos entre los fanáticos de la ciencia-ficción mueven la cabeza con un gesto de censura: el espacio, dicen, tiene que ser silencioso.

Las ondas sonoras se transmiten a través del aire, los líquidos y los cuerpos sólidos; en la tierra, por ejemplo, el aire se comprime en la fuente de sonido y después se irradia desde este punto en forma de ondas de presión. En el vacío del espacio, sin embargo, no hay nada que se comprima; ¿significa eso que no hay sonido? Por el contrario, en el espacio hay mucho ruido. De hecho, las infinitas extensiones del espacio no están totalmente vacías. E incluso la diminuta densidad de las partículas de materia es suficiente para transportar las ondas de sonido bajo ciertas condiciones; un sonido que es tan bajo y silencioso que sólo se puede escuchar utilizando el equipo más sofisticado.

En el 2003 un grupo de astrónomos que utilizaba el telescopio Chandra de rayos X aseguró haber medido el sonido más bajo del universo. Se dice que el sonido se originó en la galaxia Perseus A. Allí se conjugaron dos factores: un hoyo negro que genera el sonido y una densidad de gases especialmente alta que permitió que se propagara. El problema es que este sonido, que se produce aproximadamente cada 10 millones de años debido a la convergencia de gases de diferentes densidades, es 57 octavas menor que el do central. Incluso sin sus cascos protectores y aislantes, los astronautas no podrían haber escuchado nada.

El sol tiene también su propio sonido. En ese mismo año, cuando viajaba hacia Saturno, la sonda espacial Cassini registró el sonido de una erupción solar, la más violenta de los últimos 30 años. El ruido se produjo a través de los electrones de la llamarada solar. Se inició con un gran silbido y terminó con el rugido de una jet volando a baja altitud.

El ruido fue todavía más ensordecedor cuando se creó el universo. En la década de 1920, el astrónomo Edwin Hubble descubrió que el universo se encontraba en constante expansión y posteriormente desarrollo la teoría del Bing Bang. Pero, ¿cómo se escuchó exactamente el Big Bang hace 3,700 millones de años? El científico Mark Whittle de la Universidad de Virginia cree que más que un bang fue como un grito. En 2004, Whittle registró y analizó las ondas de la radiación de fondo compuesta por microondas, algo así como el brillo posterior del Big Bang. El tono del sonido primordial que calculó está más de 50 octavas por debajo de lo que puede escuchar el ser humano. Sin embargo, gracias a la moderna tecnología de grabación y digitalización, el sonido pudo convertirse en un espectro audible. Por lo tanto, sabemos que el "primer grito" del universo fue una mezcla de un rugido profundo y un siseo ensordecedor. Las dos frecuencias armónicas más bajas del primer acorde cósmico producen una tercera frecuencia mayor. Así que la sinfonía del universo se inicio majestuosamente con un acorde mayor, a un volumen inimaginablemente elevado. Incluso 400,000 años después del Big Bang, las microondas de la radiación de fondo seguían produciendo variaciones de presión que en términos humanos correspondería al nivel de presión acústica de un concierto de rock.

Hasta ahora, todos los esfuerzos del ser humano por obtener el sonido de alguna especie de vida extraterrestre inteligente han sido infructuosos. En la década de 1970, en la sonda espacial Voyager se envío un disco de oro con muestras de voces y música de todos los países y culturas del planeta Tierra. Era como una tarjeta de presentación acústica, en caso de que alguien deseara responder. Hasta la fecha, no ha habido respuesta.

 

Los sonidos de la Tierra

 

"Los sonidos de la Tierra" es el título de los discos de oro que contienen imágenes y sonidos de nuestro planeta y que fueron transportados en las naves interestelares Voyager 1 y 2 desde 1977. Los discos fueron producidos con la esperanza de informar a alguna forma de vida extraterrestre sobre el género humano y la vida en la Tierra. Con una vida estimada de aproximadamente 500 millones de años, los discos probablemente sobrevivan a la humanidad.

El disco fonográfico está fabricado en bronce con chapa de oro y mide 12 pulgadas. En la parte posterior tiene una serie de instrucciones en lenguaje simbólico que indican como debe reproducirse. La información del tiempo que se requiere para reproducir el disco se proporciona mediante un código binario y se relaciona con la transición fundamental del átomo de hidrógeno, que también está representado. Asimismo incluye un diagrama que define la ubicación de nuestro sol. Los discos contienen imágenes análogas y archivos de audio. Estos incluyen saludos orales en 55 idiomas diferentes; la versión en inglés dice: "Saludos de los niños del planeta Tierra". También contiene el sonido del viento, los truenos y varios animales. A estos le siguen 90 minutos de música selecta, incluyendo ritmos étnicos y la música más conocida de artistas como Bach, Mozart e incluso Chuck Berry.