Cam Cole es ese artista poco común que crea toda una atmósfera en el momento en que pisa el escenario. Sus sonidos son crudos y físicos, y su presencia es magnética. Nada mal para una banda de un solo hombre.
Ya sea hablando de su alquimia musical que mezcla blues, metal y rock ‘n’ roll, o de su New Age Collective, una comunidad itinerante de música y tecnología, su espíritu independiente lo une todo. Organiza un festival anual de rock psicodélico llamado “Freaks In a Field”, crea su música, construye escenarios móviles a medida e incluso diseña y fabrica sus propios sistemas de sonido. Es la manera de construir un mundo que convierte la visión de un artista en un movimiento.
En esta entrevista, Cole —que confía en los micrófonos de Sennheiser como el e 935, el e 906 y la serie Evolution para percusión— explica por qué sigue forjando ese camino único en el que se encuentra inmerso. Desde las consideraciones técnicas hasta el cuidado de su banda nómada de cómplices artísticos, nos cuenta qué implica hacer las cosas a su manera.
No solo eres independiente, sino que también has creado un sistema de apoyo único que se ha convertido en parte del arte. ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes del camino que has elegido?
Sí, totalmente cierto. Existen dos motivos por los que hice las cosas de manera diferente. El primero es que cada acuerdo que me ofrecía la industria me quitaba la libertad de perseguir otros sueños e ideas creativas.
El segundo es que he tenido malas experiencias en el pasado firmando contratos, y luego las otras partes no cumplen su parte del acuerdo y te hacen perder el tiempo. Así que decidí hacerlo todo de forma independiente para poder materializar todas mis ideas. Una vez que decides que eso es lo que quieres hacer, la realidad llega rápido (ríe), porque nada ocurre a menos que tomes la iniciativa. No tienes dónde esconderte.
Las ventajas son que disfrutas de una libertad creativa total y puedes conectar directamente con tu público, sin intermediarios. Los inconvenientes son que tienes que construir toda una infraestructura que te permita, a nivel logístico, organizar conciertos, promocionar la música y, en esencia, hacerlo posible para tu audiencia, una tarea que normalmente implica disponer de equipos completos dentro de la industria. Eso también significa que no tienes tiempo para ti, algo que no es fácil para mi mánager y para mí, pero nos encanta hacerlo de esta manera.
Por suerte, no estás completamente solo en esto. En tu web describes tu New Age Collective como “un escenario y equipo de sonido itinerante para celebrar raves y conciertos de rock… [con] nuestra propia música y nuestro propio espectáculo”. ¿Cómo lograste reunir a esas personas para hacer realidad tu visión?
Bueno, yo tenía una visión, pero el equipo en sí creció de forma orgánica. Yo mismo terminé construyendo mi primer camión-escenario y sistema de sonido, cuando tenía 25 años, con el dinero que gané tocando en las calles de Londres. Empecé organizando pequeñas fiestas gratuitas en Stonehenge y Avebury Stone Circle, en Inglaterra. Fue también por aquella época cuando empecé a recibir algo de reconocimiento como banda de un solo hombre.
A los 29, ya me había hecho un nombre en la escena, así que decidí lanzarme organizando un pequeño festival no del todo legal y pregunté a mis seguidores y a toda la gente que conocía si querían participar en esta idea de escenario itinerante para celebrar raves y conciertos de rock.
Al principio se involucró muchísima gente. Llegamos a tener unas 25 personas en el equipo. Estuvo muy bien tener ese respaldo, aunque no todos encajaban para formar parte del proyecto. Tres años después, ahora somos siete personas totalmente comprometidas. Todos nosotros trabajamos con dedicación, somos competentes y fiables.
Y ahora el proyecto empieza a generar ingresos, lo que significa que los siete pueden cobrar un sueldo. Así que, ¡estamos supercontentos!
Has mencionado que construyes tus propios sistemas de sonido (alimentados por energía solar). ¿Cómo los desarrollaste para adaptarlos a las actuaciones y espacios únicos en los que tocas?
Estoy muy contento con lo que he construido y, ahora, con lo que mi equipo y yo hemos creado.
Sinceramente, ni yo ni el equipo hemos hecho nada con lo que consiguiéramos que todo funcionara de repente. Es más bien como cientos de pequeños ajustes. Esto de ser una banda de un solo hombre no es fácil porque se produce mucho ruido en un área relativamente pequeña. El feedback supuso un gran problema al principio, y para solucionarlo mejoramos mi pedalera y los monitores.
Hay que reflexionar constantemente sobre lo que aún no funciona, mejorarlo y no desanimarte cuando algo va mal. Si mantienes la determinación y la constancia, acabarás hallando el equilibrio en todo lo que te propongas.
Es más una cuestión de voluntad. Tener el valor de probar ideas nuevas y asumir que puedes fallar también forma parte del proceso.
Y sigo haciendo ajustes. Lo próximo será añadir un montón de bocinas estilo gramófono a nuestro sistema de sonido del escenario, tanto por el efecto visual como para cubrir algunos espacios muertos. Pero eso volverá a desajustarlo todo temporalmente, mientras averiguamos cómo hacerlo funcionar.