Desde 2012, Nao Yoshioka, cantante y compositora de soul con base en Tokio, ha impresionado a públicos de todo el mundo con su potente voz y sincera interpretación. Cuando entró al estudio para comenzar a trabajar en su sexto álbum, Nao llegó acompañada por un par de los auriculares cerrados más recientes y mejores de Sennheiser: los HD 480 PRO. Siga leyendo para descubrir cómo los HD 480 PRO aportaron claridad, comodidad y confiabilidad al flujo de trabajo de grabación y mezcla de Nao.
¿Qué es lo que más te importa al ofrecer una interpretación vocal sólida?
Nao Yoshioka: lograr el entorno de monitoreo adecuado lo es todo. Si no puedo escucharme bien a través de mis monitores intraurales, corro el riesgo de forzar la voz, así que encontrar ese equilibrio es crucial. Y asegurarme de que el micrófono realmente se adapte a mi voz. Estos dos factores son la base de todo.
¿Dónde encajan los auriculares en tu proceso?
Los uso principalmente para comprobar mezclas, revisar másters y grabar. Soy el tipo de persona que encuentra unos auriculares que le encantan y ya no se separa de ellos. Cuando me acostumbro a unos específicos, se convierten en mi punto de referencia. Comparo mi propio sonido con el de otros artistas usando los mismos auriculares, y así es como empiezo a definir la dirección de mi música.
Como vocalista, ¿qué escuchas al monitorear con auriculares?
La colocación espacial. Cuando reviso una mezcla, necesito saber exactamente de dónde viene cada sonido. Si los auriculares no me ofrecen esa sensación tridimensional de espacio, no puedo tomar decisiones precisas sobre la música.
¿Cuáles fueron algunas de tus primeras impresiones de los HD 480 PRO?
Las almohadillas. Increíblemente suaves, desde el primer momento. Y luego, la dimensionalidad del sonido. Se sentía como si la música tuviera profundidad y espacio a su alrededor. Esas dos características destacaron de inmediato.
¿Cómo te ayudan los HD 480 PRO en el proceso de grabación?
La cualidad espacial del sonido hace que sea mucho más fácil comprender dónde está todo dentro de una mezcla. Y mientras grabo, puedo escuchar mi propia voz con claridad real y dimensión. Eso hace que cantar se perciba como algo más natural y sencillo.