James Butera jamás estudió nada relacionado con el audio. En su lugar, se construyó su propio plan de estudios, que incluyó días y noches detrás de toda consola imaginable. En la actualidad, directores musicales, artistas y tour managers valoran la vibra, la autonomía y la confiabilidad que aporta en giras en arenas, festivales y conciertos. Los jefes de producción, en cambio, podrían tener sensaciones muy distintas al trabajar con él, pero de eso hablaremos más adelante.
Al repasar su trayectoria, James se comenta riendo: “No existe un plan de estudios ni un programa de dos pasos sobre cómo funciona este sector, y es muy divertido ver todas las conexiones que tenemos entre nosotros. Nuestro sector se basa en gran medida en las relaciones que construyes, la confianza y sobre todo en las coincidencias extrañas y los momentos que, en realidad, no puedes planear”.
El campo de entrenamiento: llegar tarde para el almuerzo
La primera coincidencia le ocurrió a James cuando estaba en la secundaria y tocaba la batería en los servicios de capilla de su escuela privada en Texas. Un viernes, uno de los que trabajaban con el audio llegaba tarde y le pidieron que acercara algunos micrófonos. Entonces vio una vieja consola Yamaha. “Y en cuanto la vi pensé: ‘bueno, esto es más intrigante que una batería’. La verdad es que todo empezó porque alguien llegó tarde a almorzar y fui yo quien se acercó a por los micrófonos”.
Búscate un campo de pruebas
James subraya el papel esencial de haber crecido mezclando los domingos en la iglesia: “Mi forma de escuchar críticamente y construir una mezcla nació realmente trabajando a tiempo completo en la iglesia después de la preparatoria. Me refiero a que fuimos uno de los primeros propietarios de un DigiDesign D‑Show, número de serie 187, revisión A. Así que llegaban los domingos, yo grababa, y luego pasaba varias horas el lunes, el martes y el miércoles haciendo pruebas de sonido virtuales y desarrollando un proceso de mezcla. Pero además… Tenía la libertad de testear plugins, probar distintos esquemas de ruteo de audio, practicar la alineación temporal del sistema de sonido una vez por semana. Poner todo en cero y volver a realizar el proceso. Creo que eso me dio la libertad para desarrollarme detrás de la consola, sin un director musical ni un artist manager encima del hombro, listo para despedirme.”
Después de la escuela, James empezó a trabajar para proveedores locales y empresas de renta. “Eso me formó como ingeniero de sistemas de audio: desplegar sistemas de sonido, salir de gira, probar cosas. El tiempo que pasé en los servicios de la iglesia de la escuela y como freelancer para empresas locales, en conjunto, me ayudó a ser quien soy hoy como profesional del audio en general”.

Robert Scovill: un pionero
Además, desde muy joven James leía todas las revistas sobre sonido en vivo y FOH que encontraba. Hacia 2005, en los primeros días de los foros de internet, apareció Robert Scovill:
“Probablemente sea el mejor maestro que ha tenido nuestro sector. Fue el verdadero pionero de los seminarios web y los videos en línea donde no solo hablaba del tema, sino que mostraba su método y te permitía escuchar lo que estaba haciendo”. ¿Y después? “Cualquier cosa que leía o veía, o incluso que me contaban, era como: ‘OK, llega el lunes por la mañana… Vamos a probarlo y ponerlo en práctica’”.
Mezclar en festivales locales y para bandas de amigos en la ciudad fueron los campos de práctica perfectos: “Déjame crear un archivo para el show y probar algunas de esas técnicas o enfoques de microfoneo. Fue valiosísimo, y estoy muy agradecido por ese tiempo porque me permitió probar cosas y cometer errores”.
Dos aprendizajes clave
Al preguntarle por la esencia más valiosa de esos primeros años, James subraya dos elementos clave. Primero: “En cuanto a la autoformación y el proceso de mezcla, hoy en día se puede hacer mucho de eso en casa, por cuenta propia, de forma autodidacta. Gracias a lo mucho que han avanzado el audio en vivo y las consolas, se pueden usar muchas de las mismas herramientas que se usan en casa o en un estudio, también en situaciones en vivo, ya sea hardware analógico o basado en plugins. ¿Crear varios grupos y enrutar todos hacia un grupo de mezcla de la banda? Todo eso se puede hacer en el DAW que se prefiera. ¿Sonará exactamente igual que si se mezclara en una consola de audio en vivo? No, por supuesto que no. Pero el proceso y la estructura te enseñarán la misma base y los fundamentos”.
No es cool, no luce, no es atractivo: acumula tablas en situaciones no tan ideales
Segundo: “Sea cual sea la ciudad en la que estés, encuentra una empresa local de audio. La parte de los sistemas de audio en vivo es enormemente importante y con frecuencia se descuida porque no es la posición vistosa que todos ven. A menos que estés en cierto nivel, no vas a tener a un ingeniero de sistemas que te lleve de la mano, se ocupe del sistema, lo deje donde debe estar y luego te lo entregue para que tú solo muevas faders”.
Ha visto a muchos ingenieros batallar: “Lo que sale de sus consolas suena muy bien, pero cuando llegan a un recinto o festival, no tienen ningún conocimiento del sistema de sonido. No tienen ni idea de cómo abordar un sistema de sonido de gran escala, verificar la alineación temporal y después tunear el sistema en lo espectral y en nivel para que la salida de su consola se traduzca correctamente”.
“Es una habilidad que se puede enseñar hasta cierto punto, pero requiere tiempo. Puedes tomar todos los cursos de L‑Acoustics, d&b o Adamson que quieras, pero al final del día, hay cosas que en la vida real se pueden hacer aun cuando el software de predicción dice que no se puede o no se debe. Solo años desplegando sistemas de sonido o mezclando en ellos en todo tipo de entornos posibles te enseñarán que sí se puede.”
“Tienes que acumular tablas, ya sea mezclando, lidiando con sistemas de sonido o en la optimización de sistemas. En algún momento, esto tiene que pasar del salón de clases a la vida real. Necesitas practicar en situaciones críticas: falta de tiempo, lluvia torrencial, pocas cajas o falta de capacidad de procesamiento. Llegas y nada está bien. O falta la mitad del equipo”.
Trabajar con un proveedor local también ayuda en estos casos: “Ahí es donde tienes la oportunidad de sentarte frente a la mayoría de las consolas. Incluso las mismas marcas pueden tener configuraciones distintas. Entrena la memoria muscular. Eso ayuda cuando las luces están bajas y reinan el pánico y el caos. No es cool ni atractivo. Pero tú serás el único que sabe qué estás moviendo en la oscuridad”.
Encontrar tu identidad sonora: no limitarte a copiar. Sé original.
Otro elemento esencial para James es encontrar tu estilo personal: no copiar, sino ser original. “Encuentra tu identidad sonora. Define quién eres como ingeniero de mezcla. Probablemente todos hemos pasado por muchos equipos. Si me conoces, sabes que compro todo mi equipo externo y no puedo dejar de probar cosas. Tal vez leas un artículo o veas un video y pienses: ‘Vamos a rentar o comprar todo lo que usa esa persona’. Pero puede que eso no funcione para ti, para tu situación o para la forma en que tú escuchas el sonido”.
“He probado y rentado muchísimos juguetes. Un amigo puede recomendar algo que le encanta y yo no lo soporto. Puede que mi flujo de trabajo y el ruteo de mi consola no funcionen con eso, o que simplemente no necesite lo que ofrece. Siguiente”. Por otro lado: “Recuerdo haber leído un artículo de Toby Francis sobre mezclas externas, así que tome unos equipos y empecé a hacer pruebas y a mezclar para ver si complementaba mi flujo de trabajo”.
Ese hábito profesional una vez que te contratan
James también subraya un hábito profesional típico: “Si te contratan, descarga cada canción y álbum que encuentres y ponlos en modo aleatorio. Así desarrollas una sensibilidad hacia el artista, su paisaje sonoro y su vibra. Los tratamientos de la voz, los efectos, cómo se asientan los graves. Estás aprendiendo su huella sonora”. Ponte en contacto también con el director musical desde el principio: “Pido una especie de guía rápida con los BPM, las tonalidades de las canciones, notas sobre solos o secciones destacadas, y la compensaciones de LTC y luego dedico tiempo para armar el archivo para el show. Habla con el MD para entender su visión del espectáculo y cómo quieren que suene; y si puedes, pregúntale también al artista. Discutir con antelación más aspectos que solo la lista de canales significa que llegarás preparado. Mientras la banda hace pruebas, tú no estás etiquetando ni ruteando. Estás listo para empezar a escuchar y no atrapado con la cabeza agachada”.
El arte de escuchar las opiniones que cuentan: deja el ego fuera
Otra lección fundamental para James no es técnica, sino social y tiene que ver con los comentarios que recibe. “Tal vez sea el mánager del artista o el asistente. Alguien que es mejor con un Excel que con el audio. O alguien del círculo cercano de la banda. Nuestra audiencia en las 15,000 localidades no está compuesta por graduados de Berkeley. Son personas normales que conocen la música de su banda favorita por las playlists y por escucharla en bucle.
Deja el ego fuera. Pregúntate: ¿qué están tratando de decir con su queja o su comentario? Haz una pausa. Tal vez tengan razón. Regresa y usa la canción como referencia una vez más”. Incluso si nada cambia: “Te verán como alguien que sabe escuchar. Los responsables del audio tenemos fama de tener mala actitud. Escuchar sin hacer gestos de molestia ni responder a la defensiva te da más puntos que clavar ese delay de voz en un solo coro. Puede ser difícil, pero te lo prometo: ¡Merece la pena!”
Sobre el presupuesto: trata cada evento como si fuera el más importante de tu vida. Siempre.
Desarrollar un estilo propio en áreas ajenas a la mezcla es clave para James, especialmente cuando se trata de la excelencia: “Tengo el hábito de tratar cada concierto como si fuera un show en una arena con todas las entradas agotadas. Quiero ofrecer la mejor experiencia posible en cada show, ya sea en una arena llena o en un evento privado dentro de un granero para un CEO de Silicon Valley. Quiero que los artistas sientan que va a ser lo mejor posible, pase lo que pase. Los artistas se acostumbran a eso. A ellos también les gusta la excelencia; sienten cuando das tu máximo y cuando estás totalmente concentrado. Cualquiera puede mover faders. Nuestro arte es más que solo apretar botones y mover faders. Estamos aquí para darles confianza a quienes nos contratan y una experiencia inolvidable a los fans”.
Sobre la faceta que no es para "nerds" ni técnicos
Al echar la vista atrás, James comentan sonriendo: “Es increíble que una pequeña iglesia de Dallas —una noche de música religiosa donde conecté con un guitarrista porque me encantaba su tono— ayudara a encaminar todo. Resultó que él era el guitarrista de Frank Ocean y me recomendó a su productor, Malay. Las conexiones son esenciales, pero debes tener la habilidad y estar a la altura cuando llega la oportunidad. Más allá de las coincidencias, hay otra verdad en nuestra industria que no es distinta a las demás: las relaciones son la clave del éxito. Nunca se sabe”.
James Butera trabaja como ingeniero de FOH y mánager de producción. Actualmente está de gira mezclando a Halsey y Alex Warren, así como a Masego y Lizzy McAlpine.