Sus manos no dejan de moverse casi todo el tiempo: durante los shows, Conni Ettinger prácticamente toca la consola como si fuera un instrumento, pulsa botones, mueve faders y ajusta controles en pantallas. Para Conni, es solo una de las muchas manera de conseguir un buen sonido en vivo: “Claro que podría automatizar ciertas cosas en mi mezcla, pero no quiero. Porque para mí, es como tocar un instrumento. Es como ser parte del show. Me gusta estar haciendo cosas todo el tiempo, en vez de, no sé, simplemente desmutear para meter un snare bomb. Muevo los faders, y todo eso. Existen muchas maneras de conseguir que la mezcla suene bien; y así es como lo hago yo. Mi instrumento es la consola, y la toco lo mejor posible”.
“Se dan cuenta de tu esfuerzo”
A Conni le encanta trabajar con las mismas bandas y conocer su música: “Me pasan la set list, y aunque ya he mezclado esas canciones cien veces, las vuelvo a escuchar antes de la gira porque quiero saber qué puedo aportar para que suenen mejor. ¿Es un efecto puntual en la voz? ¿Es un elemento a destacar, un pequeño solo por aquí o por allá? ¿O es un reverb, un delay o lo que sea? O sea, qué puedo aportar para que suene mejor y que la gente salga del show diciendo: '¡wow, ha sido increíble!' ¿Qué puedo sumarle a la experiencia? Y creo que las bandas y los músicos notan tu esfuerzo y sí, es casi como si fueras una más de la banda, como si formaras parte de ella por todo lo que puedes aportar”.
De una iglesia católica al death metal y al punk rock
Actualmente, Conni hace giras mundiales con bandas de música heavy: punk rock, ska, deathcore o metalcore: “Es el nicho en el que he encajado porque me gusta la música y me gusta la gente, ya que es una burbuja muy receptiva y generosa. Son unas gentes con muy, muy buena onda”. Curiosamente, su carrera comenzó en la iglesia. En la estricta iglesia católica romana, de hecho. En aquel entonces, Conni era una pequeña monaguilla. Y había ese joven sacerdote que dejaba que los niños y adolescentes cantaran y probaran cada instrumento. En poco tiempo comenzaron a organizar sus primeros miniconciertos, se hicieron con un pequeño sistema de sonido y una pequeña mesa de mezclas Behringer. La joven Conni quedó enganchada; aprendió sobre cables XLR y todo lo demás. A los 12 años, grabó su primer CD en el centro juvenil de su localidad y a los 14 ya tenía su primera licencia de Cubase. Hacía viajes de dos horas en tren hasta Viena para ver conciertos en vivo y descubrir otras perspectivas: el crew, la parte técnica, los changeovers y una gran revelación: “Aquí es donde tengo que estar; y eso fue lo que hice al terminar la escuela”. Conni se ofreció a ayudar, se pegó a otros para observar y aprender, y armó su red de contactos. “Y esa es, sin duda, la parte más importante de todo esto. Todo el sector es un gran evento de networking todo el tiempo. Cada show es un evento de networking”.
A esto se suman esas típicas coincidencias afortunadas: Conni tenía 19 años cuando el amigo de un amigo se enfermó. Ella los acompañó, descargó el tráiler, conectó el backline y ayudó con todo. “Y luego me quedé con esa banda durante siete años y terminé haciendo el front of house”. A esto le siguieron rápidamente nuevos contactos, trabajos locales en Viena y más giras con otras bandas.
Demostrarle al público que la canción está viva: “Es como respirar”
Al hablar de sus rutinas de trabajo, Conni menciona rápidamente su preferencia por mezclar con los DCA. Se ríe y continúa: “Creo que todo mi setup se basa en eso, porque mi formación y mis primeros años estuvieron muy enfocados al trabajo de estudio. En mi mente, cuando veo una consola, es como si tuviera una sesión de Pro Tools frente a mí”. Normalmente configura los DCA para baterías, guitarras, bajos, coros y voces. Esa es la base: “Tengo un DCA de ‘todo’ que incluye todo excepto las voces principales, tengo un DCA de efectos y cuando termino de ajustar mis señales individuales, me voy a esa capa donde tengo mis DCA y me quedo ahí el 90% del show. Hago muchos movimientos pequeños con los faders para seguir la curva de intensidad de la canción con ajustes mínimos. Por ejemplo, bajo mi DCA de ‘todo’ unos 2 o 3 dB en un precoro y, en cuanto entra el coro, regreso a donde estaba antes para que el público sienta que la canción está viva. Es como respirar”. Incluso los reverbs de las voces nunca son fijos, sino que se ajustan en vivo, sobre la marcha, desde la pestaña de efectos.
“A veces siento que a los ingenieros de sonido se nos olvida para quién estamos mezclando”
Eso también refleja su sello personal: “Me esfuerzo al máximo para que el show y el sonido mejoren, para ofecer a la gente la mejor experiencia posible. A veces siento que a los ingenieros de sonido se nos olvida que estamos ahí para el público y no para nosotros mismos. Por eso deberíamos caminar entre la gente y escuchar qué oyen desde el lugar donde se encuentran en vez de quedarnos en nuestro trono en el FOH. Hay que hacer todo lo posible para que suene bien para el público. Básicamente, eso es lo que intento hacer”.
“Las habilidades técnicas y sociales son igual de importantes”
Otra competencia clave sobre la que reflexiona no es técnica en absoluto: “Para mí, el nivel de competencia técnica y la parte social del trabajo son casi igual de importantes. Supongo que todos hemos trabajado con ingenieros que son gruñones, que tal vez beben demasiadas cervezas o que no se toman tan en serio su higiene personal; si te toca vivir con ellos cuando sales de gira en un bus, no es lo ideal. Hay muchos factores y entiendo que la parte social es tan relevante como la parte técnica. Lo ideal es encontrar a alguien que sea un profesional impecable en su trabajo y que también sea alguien con quien dé gusto convivir. Además, necesitas ser capaz de leer la sala, manejar diferentes egos y calibrar a personalidades muy diferentes. De lo contrario, nunca serás capaz de transmitir tus conocimientos”.
“Nadie me dijo: 'Puedes ser ingeniera de audio'"
Además de pensar en Pro Tools y en sus inicios en aquel pequeño estudio del centro juvenil, Conni recuerda otro fenómeno de aquellos comienzos: “Cuando estás en la escuela, la diversidad de empleos o carreras parecía un poco limitado. Hoy hemos avanzado, sí; pero cuando yo iba a la escuela, nadie me dijo: 'Puedes ser ingeniera de audio'. Te decían que podías trabajar en un banco, ser maestra, doctora, enfermera o lo que fuera. En realidad, nadie hablaba mucho de los trabajos técnicos que se pueden tener, salvo el sacerdote católico de mi iglesia, curiosamente”. Aunque recuerda muy bien que los primeros años en el sector son difíciles. Muy difíciles. “Si no tienes el 100% de confianza, la gente nota que eres una persona joven y tímida, y se meten contigo”.
“...y puede que te pongan apodos ‘tiernos’ o digan cosas inapropiadas”
Conni continúa: “En cada show te preguntarán: ‘¿Quieres que cargue esto por ti? ¡Es muy pesado!’. Puede ser frustrante, muy frustrante. Incluso basta con una sola mala experiencia para que alguien diga: ‘** ***** con esto, me voy a dedicar a otra cosa’. O, en mi caso, te estimula para demostrar lo que vales, cargar las piezas más pesadas y estar extremadamente bien preparada para no dar margen a ningún comentario. Hay que superar esa barrera de prejuicios que te encuentras al principio y no es fácil. Te limitas a trabajar el doble y demostrar una y otra vez que ese es tu sitio.
Si pienso en las mujeres que trabajamos en este sector, en las pocas compañeras que tengo, metería las manos al fuego por ellas porque son increíbles, y he conocido a algunas que son sencillamente espectaculares. Son muy buenas. Y sé que ellas también tuvieron que pasar por todo esto para llegar donde están. Por eso son tan buenas. Quizá se podría considerar como el lado positivo, si es que hay un lado positivo en todo esto”.
Para Conni, es una excelente señal ver que actualmente existen multitud de iniciativas que ayudan a las mujeres a abrirse paso: Women in Live Music en Europa, Sisters of Music en Austria, Sound Girls en Norteamérica. Todas ellas ayudan, guían y ofrecen un espacio seguro.
La clave: confianza
Para Conni, la confianza en una misma es fundamental en el mundo del audio en vivo. Necesitas entornos seguros para ganar experiencia y aprender las rutinas. Pasar de la escuela de audio al momento en que diriges un show en vivo es un gran salto. Es algo que se aprende trabajando, no en los libros: “El audio en vivo es emocionante. Tienes una sola oportunidad para que suene bien, para que el flujo de señales funcione y para que los músicos den un buen show. La canción se toca una sola vez. Yo creo que en general necesitamos más educación práctica, porque siento que mucha gente tiene miedo de dar los primeros pasos en el sector; de aprender de la experiencia real. Sería genial organizar talleres o prácticas en recintos cada cierto tiempo; ayudaría por igual a mujeres y hombres”. De ahí nace la confianza, dice Conni: “Cuanto más trabajas, cuanto más contacto real tienes con el equipo, mejor. Cometes errores y vives momentos aterradores cuando las cosas no salen, pero aprendes a encontrar soluciones rápidas. Eso te hace ganar confianza porque llega un momento en el que dices: Ya nada me asusta. Puedo manejar cualquier situación”.
“No hagamos hoy la prueba de sonido”
Y es justamente esa confianza lo que permite que, de vez en cuando, escuches a Conni decir: “No hagamos hoy la prueba de sonido”. A veces, simplemente se puede o falta la mitad de la banda.
Y no pasa nada. Conni sonríe y continúa: “Yo dejo todo listo. Tengo mi escena guardada. Hacemos un line check rápido antes del show. Y ¿luego? Arranca la primera canción y ahí es donde lo ajustas todo rapidísimo. Es un enfoque muy punk rock, pero confío en mi sistema y en mi equipo. Y sé que a veces, incluso en situaciones caóticas como las que se dan en festivales, lo único que puedo hacer es dejar lista la consola, la stage box, los micros en sus bases, las frecuencias inalámbricas… Asegurarme de que todo está en orden. Y después, el trabajo de la mezcla y la música sucede durante el line check y la primera canción. Sé que se puede lograr porque mi sistema y mi equipo son confiables”.
Sobre Conni Ettinger
Conni es una ingeniera de FOH y tour manager radicada en Viena. Actualmente sale de gira principalmente con la banda canadiense Comeback Kid, y en el pasado trabajó con agrupaciones como Casey, Russkaja, Suicide Silence y Blackbraid.